Sóc jo qui us he escollit
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Sóc jo qui us he escollit

11 May Sóc jo qui us he escollit

 

Sóc jo qui us he escollit

Diumenge 9 de Maig de 2021, Diumenge VIè de Pasqua. Jn 15, 9-17

“Sóc jo qui us he escollit”
Enviats a anunciar l’evangeli

Seguim en aquests diumenge, com ho hem fet en els anteriors, repassant els aspectes més importats de la nostra fe. Perquè en parlar de la Pasqua estem mirant, no només el fet per ell mateix, sinó també les conseqüències que comporta. Els primers cristians ho varen entendre de seguida. Dir: “Jesús a ressuscitat” suposa un canvi de vida. Ja res és com abans.

Avui Pere, en la primera lectura, ens mostra clarament la transformació que s’ha operat en ell i en els qui l’envolten. Quan Corneli se li postra davant d’ell en actitud d’adoració li diu: “aixeca’t. Jo sóc un home com tu!” Ell no és el protagonista. Aquest és un canvi important. Com us deia diumenge passat, ells estaven acostumats a que els diguessin el que havien de fer per salvar-se. Era la tasca dels fariseus. Però ara tot és diferent. És l’Esperit el que ens diu què hem de fer. Per tant, el predicador ja no és l’important. Aquest descentrament és crucial. En conseqüència, diu Pere, “qui pot excloure de l’aigua del baptisme aquells que han rebut l’Esperit Sant igual que nosaltres?” És la obertura als no jueus, un fet que va fer possible que l’evangeli esdevingués universal…

I és que l’únic manament que hem de seguir és un: “estimeu-vos els uns als altres”. És l’anomenada “regla d’or”. No és estrany que Pere descobrís una llibertat nova. És la llibertat d’estimar. Tampoc ho és que Pau en les seves cartes digui que tot el que ell havia après –ell si era fariseu– era com estar en la infantesa comparat amb conèixer Jesús ressuscitat. Déu ni do quin canvi!

Tanmateix, l’evangeli d’avui va una mica més lluny. Des de l’experiència de resurrecció, des de l’Esperit que és en nosaltres, som enviats. “No m’heu escollit vosaltres. Sóc jo qui us he escollit per anar per tot el món i donar fruit”. Jesús ens envia a cadascun de nosaltres, personalment, a difondre l’evangeli. Quedar-s’ho per a cadascun, pel nostre usdefruit personal, seria com amagar el talent. El do de la fe ha de ser comunicat. Aquesta és la urgència i el neguit que sentiren els primers predicadors. I nosaltres? Sentim aquesta urgència o ens acomodem en la nostra fe?

Xavier Moretó, rector.

 

 

 

 

 

2 Comments
  • Guillermo Lázaro Gay
    Publicat 18:01h, 14 mayo Responder

    EL CAMBIO
    La resurrección de Cristo lo cambia todo, en efecto. Recuerdo, sin embargo, una cosa que leí hace tiempo, pero que no puedo precisar bien, ni donde, (cuando esto me pasa, me siento muy mal): Un viejo rabino, que asomaba a la ventana de su despacho que daba a la calle, en la ciudad europea donde residían, le decía al cristiano, su interlocutor:” ¿Ves?, Es mentira. Cristo no ha resucitado, todo sigue igual”.
    No se si el cambio que aporta la verdad de Cristo resucitado, se debería traducir en el aspecto de las calles y en la actividad diaria, o si queda confinado al interior de cada uno. No sé si el amor, (“mirad cómo se aman”) se haría visible en las relaciones exteriores, si existiera de verdad, quizás sí, quizás sería entonces frecuente que los jóvenes llevasen las bolsas y los carros de las personas mayores, les ayudasen a cruzar las calles, o, sentados en un banco les ofrecieran compañía y los hicieran partícipes de sus problemas. Que esto suceda ya, en alguna medida, puede ser señal de que algo de ese amor predicado durante dos mil años haya calado en forma de costumbre civilizada. Quizás el viejo rabino no miró suficientemente, o no fue lo bastante observador. Sí que creo que el cristianismo nos ha cambiado y que nuestra civilización se ha transformado bajo su influencia. No lo suficiente, desde luego. Con otras denominaciones, no cristianas, quizás: se le llamará urbanidad, educación, cortesía. Sera practicado por gentes no creyentes, por sociedades que no se reconocen cristianas. Lo llamarán humanismo, pero las costumbres, ese mismo humanismo, se han ido impregnando de los valores del cristianismo que se han recogido incluso en los idearios de movimientos que lo han combatido. Ciertamente que aún no hemos acabado con la barbarie de las guerras, las divisiones, la ambición de grupos que sacrifican el bienestar de muchos, las discordias entre cristianos mismos. Pero se han suavizado los castigos, las penas a los delincuentes, se ha eliminado la crueldad brutal de nuestros códigos.
    Mucha falta por hacer, hasta que el ideal evangélico sea una realidad cotidiana. Pero sinceramente creo que hay motivos para la esperanza. El mismo hedonismo que se respira, en el que estamos sumergidos, en su mismo hartazgo, ha de dar lugar a un movimiento de rechazo en los espíritus de los mejores. Toda acción suscita una reacción, y ya existen movimientos, se llamen cristianos o rechacen ese nombre, que buscan una espiritualidad siempre añorada. Por caminos distintos la humanidad siempre tiende a superarse, a una mayor espiritualización. Otro rabino, dentro de algunos años, podrá, quizás constatar, mirando con ojos más perspicaces, cómo se mueve el mundo. El Espíritu que invocamos actúa sin duda con maneras incompresibles para nosotros, pero sabemos que llena el universo, para transformarlo: Son palabras de Juan Pablo II “El Espíritu Santo es la verdadera esperanza del mundo. No sólo actúa en el corazón de los hombres, en el que introduce la estupenda participación en la relación filial que Jesucristo vive con el Padre, sino que también eleva y perfecciona las actividades humanas en el universo”. (Juan Pablo II, Audiencia General del 19/08/1998).
    Nota:- Si alguien que, por casualidad lea esto, conoce la historieta del rabino, por favor, que diga donde la ha leído. Estos olvidos se me convierten en obsesiones, hasta que los soluciono.
    G.L.

  • Guillermo Lázaro Gay
    Publicat 09:06h, 16 mayo Responder

    (Continuación del anterior)
    La perseverancia siempre tiene recompensa. Siguiendo las pesquisas, por fin he encontrado la cita. Pero la memoria no me fue fiel. La cita original no se refería a la resurrección del Señor, sino a la venida del Mesías, y no hacía referencia a lugar ni a tiempo. Es lo que tiene de malo citar de memoria, cuando la memoria flaquea. Transcribo la cita original y el inicio del comentario, y se aprecia lo forzado de mi interpretación.
    “A los judíos les gusta contar esta anécdota: Se anuncia a un rabino que por fin ha llegado el Mesías. El abre la ventana, mira a la calle, se vuelve de nuevo y dice: «No es verdad, porque no veo que haya cambiado nada”. “El judío sabe demasiado de la irredención del mundo y no reconoce en medio de esta irredención ningún enclave de salvación. La concepción de un alma redimida en medio de un mundo irredento resulta para ·él algo esencialmente extraño, originalmente insólito e incomprensible desde la raíz misma de su propia existencia. Es aquí —y no en una concepción puramente externa nacionalista del mesianismo— donde estriba la razón última del rechazo de Jesús por Israel»”.
    (DE “Esta es nuestra Fe “Teología para Universitarios” Luis Gonzalez Carvajal. Editorial Sal Terrae. 1989. (Libro, dicho sea de paso, encarecidamente recomendable, sin que deba asustar el subtítulo, pues es muy comprensible y ameno para todo el mundo)
    G.L.

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