Abolim els termes despectius?
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Abolim els termes despectius?

10 Mar Abolim els termes despectius?

Abolim els termes despectius?. Sant Ignasi de Loiola

ESTRANGERS
Abolim els termes despectius?

En l’anterior article ja m’hi vaig referir als estrangers. La decisió de fer un carnet-covid per tot Europa té una sola finalitat: salvar el turisme. Avui ha sortit la notícia de que ja estarà llest per a finals de Maig… La Ministra del Interior ho a anunciat a bombo i plateret. “Salvaremos el turismo!” ha dit de forma contundent. Tant de bo. Certament, trobem a faltar als turistes. Qui ho havia de dir!

Recordo com molts protestàvem per la gran quantitat de turistes que hi havia a la ciutat. “Ja no es pot ni circular! Quina quantitat de “guiris”!”. “Guiri”: forma despectiva de referir-se als turistes, associada a la típica imatge dels estrangers que ens visiten: camisa hawaiana, calça curta –sovint en banyador–, barret de palla, xancletes amb mitjons blancs, ulleres de sol i panxa prominent. També es parlava del “turisme de xancleta” –igualment de forma pejorativa– per referir-se als turistes que gasten poc. Acostumen a venir en transatlàntics –dels més grans del món– i només s’hi estan un dia, just per prendre un cafè, comprar quatre souvenirs i tornar. Com han canviat les coses! Ara, sense estrangers fins, hi tot han canviat els hàbits dels lladres! Sembla que ells robatoris son més violents –els del lloc van amb més prevenció– i ràpids. Em deia l’altra dia una dependenta de telefonia que han augmentat espectacularment els robatoris de mòbils. Ja no es pot anar pel carrer amb el mòbil a la ma… Te’l prenen mentre parles o els consultes!

Jo diria que si tornen els estrangers farem una gran festa. Crec que ja no els direm més “guiris”. Aquest terme quedarà abolit. Seria una bona notícia. Tot el que sigui menysprear l’altra hauria de abolir-se. Potser tot això que ens està passant ens ajudarà a ser més fraternals, més respectuosos, més tol.lerants. Unes virtuts aquestes molt cristianes…

Xavier Moretó, rector.

 

 

 

 

 

1Comentari
  • Guillermo Lázaro Gay
    Publicat 12:46h, 12 marzo Responder

    Los guiris. Prometo no decirlo nunca más. No sé de dónde viene la denominación. Una rápida consulta al moderno “libro gordo” me da tres posibilidades: apócope del euskera guiristino (denominación carlista de los partidarios de la la reina Cristina), del castellano guirigay (lenguaje oscuro, difícil de entender, extranjero), o derivado del turco guiur (infiel o extranjero). Me parece que es más descriptivo que despectivo. Coexiste con los, sí despectivos, gabacho para los franceses, moro, o sudaca. Se reserva para loa nórdicos, alemanes o ingleses. Chinos, japoneses, coreanos y tailandeses, parece que no encajan en la denominación. Italianos y portugueses nos son más familiares, pasan desapercibidos. Todo muy curioso.
    Se puede aguantar el turismo de muchedumbre si sirve para que mucha gente tenga trabajo, y pueda vivir de ello. Pero hay que reconocer que puede llegar a ser molesto. El turismo de playa, borrachera y juerga nocturna, es como un carnaval de verano, un tiempo de abolición de normas legales, morales, de urbanidad y convivencia, sin veda, en el que todo vale para tirar a todo lo que se mueva sea paella vino cerveza o pareja. Se llenan las calles, los bancos, las plazas y jardines de gentes enrojecidas, sudorosas, vestidas a medias, en chancletas, chupando helados o comiendo bocadillos. Y, naturalmente, según las circunstancias, haciendo imposible la vida y el descanso a vecinos que no se lucran con ellos en absoluto. Resumiría: Bienvenido el turismo, pero controlado y reprimido en los lugares en que pueda molestar, por una guardia o policía urbana suficiente y eficaz. El turista debe aprender que la ciudad, no es la prolongación de la playa, o el albergue rural.
    Dicho todo esto, casi no podré ensalzar las virtudes del turismo que también existen: Primero, el viajar, conocer otra gente, sirve para eliminar prejuicios, hacer patente la igualdad básica del ser humano, puede hermanarnos más y se convierte en elemento pacificador: Será más difícil combatir a aquel con en que hemos estado compartiendo bebida y diversión. Esto sería más cierto si no se tratase de grupos cerrados, si se lograse una mayor permeabilidad, interacción con la población, y ello exigiría mejorar la calidad del turismo, conseguir un turismo cultural interesado en el conocimiento del país que visita, y en sus gentes. Esta transformación del turismo debería ser objetivo de ayuntamientos, organizaciones civiles, y eclesiales. Supongo que algo se hace ya, pero debe incrementarse y publicitarse la oferta de actividades que lentamente podría ir fomentando esas relaciones a las que antes me he referido.
    Puestos a soñar, soñemos más: Somos siempre cristianos: Supongo que en la diócesis ya existe una “Pastoral del turismo” y que, a su entrada en Barcelona, en los aparcamientos y estaciones de autobuses, ya se distribuirán entre los turistas hojas informativas de los lugares de culto, y de cómo pueden acceder a los sacramentos durante su estancia en la ciudad. Quizás, hasta hay disponibles acompañantes voluntarios para guiarlos por los lugares más destacados de la religiosidad barcelonesa. No lo sé. Desgraciadamente vivo alejado de los círculos en donde se tratan estas cosas. Pero si no existiesen, me parece que sería buena cosa que se crearan. O en las parroquias. En la Sgda. Familia, junto con la entrada podría divulgarse la información apuntada. Sería un buen reclamo. También tomarían conciencia de que no visitan solo unas obras inconclusas, sino también un lugar cristiano de oración. La semilla se ha de sembrar sobre todos los terrenos.
    El siguiente enlace remite a un artículo muy documentado, de una revista de la U.B. donde se trata del tema de los guiris. http://www.ub.edu/geocrit/sn-94-58.htm

    G.L.

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